El
proyecto, que ha sido llevado a cabo por la agencia publicitaria McCann Erickson Madrid, contrapone varios hechos negativos que están sucediendo en
nuestro país como la crisis, los más de 5 millones de parados, la burbuja
inmobiliaria o la prima de riesgo con noticias positivas como la donación de
órganos, el crecimiento de las empresas tecnológicas, voluntarios del Prestige
o diferentes ayudas humanitarias.
Además de aprovechar para
su campaña el fenómeno de masas que supone el fútbol —más aún si estamos
hablando de un torneo a nivel internacional como es la Eurocopa—, también llama
la atención que sea una marca de refrescos quien exprese mensajes de esperanza
para los españoles, en un momento en el que el público se encuentra más
susceptible debido a los momentos tan duros que esta viviendo el país, pudiendo
utilizar la situación como una manera fácil de llegar al público; una capacidad
de persuasión que no cualquier marca se puede permitir ya que sería fuertemente
criticada.
Sin embargo, Coca-Cola nos
sigue mostrando en cada uno de sus anuncios el optimismo y la felicidad que le
caracterizan, consiguiendo identificarse con este concepto y trasladando a
nuestros hogares este mensaje de un modo muy cotidiano; tanto es así que se ha instituido el Informe anual sobre la felicidad,
que la empresa publica periódicamente y donde realiza un estudio sobre la
felicidad mundial, a través del Instituto Coca-Cola de la Felicidad.