Ya han pasado más de dos años desde que entro en vigor el 1 de enero de 2010 el nuevo sistema de financiación de RTVE. Desde su aprobación, éste ha traído consigo numerosas criticas por parte tanto de los ciudadanos y periodistas como de las propias empresas de la comunicación.
Es así como hemos podido
observar hasta ahora que esta
medida ha resultado muy beneficiosa para la audiencia ya que es el modelo
'ideal' con el que siempre ha soñado: quitar esos anuncios que interrumpen su
programa preferido; lo que ha generado un aumento masivo de audiencia. Sin
embargo, este hecho ha supuesto un gran inconveniente para el sector
publicitario que ha visto como una de las cadenas más importantes de España ha
cesado definitivamente la emisión de todo contenido publicitario remunerado. De
esta manera, queda un espacio virgen donde la 'información' persuasiva no ocupa
lugar y, por ende, la suma de espectadores perdidos ha originado una cifra sin
precedentes.
Pero no solo el sector
publicitario se ha visto afectado. Según el artículo 32.2.c de la Ley 4/1980 que recoge el BOE y que podemos encontrar en esta web jurídica , hasta 2010, el modelo de financiación de TVE
se basaba en la Ley 17/2006 que establecía "un sistema de
financiación mixta basado tanto en los Presupuestos Generales del Estado, como
en los ingresos publicitarios, eliminando la posibilidad de recurrir a la
financiación vía asunción de deuda pública". En 2009 se aprobó una
nueva ley, la Ley 8/2009, que derogaría la anterior. Así, esta nueva ley que aparece reflejada en el BOE declara que "se efectuará un cambio estructural del modelo de
financiación de RTVE, al renunciar definitiva e inmediatamente a los ingresos
publicitarios y pasar a un sistema único de financiación basado en ingresos
públicos. Además dicha Ley garantiza que el servicio público de radio,
televisión y servicios conexos e interactivos se preste en condiciones de
universalidad y gratuidad y, en consecuencia, la Corporación RTVE declina
ofrecer contenidos de pago o acceso condicionado". Por lo
que el nuevo modelo de financiación se basaría principalmente en una parte de
los Presupuestos Generales del Estado destinados a RTVE y a las tasas que
serían cobradas a las operadoras privadas de televisión y telecomunicaciones.
Así, como asegura Dimitrina Jivkova, las cadenas
privadas en abierto (TeleCinco o Antena 3, por ejemplo) han de aportar el 3% de
sus ingresos; las cadenas privadas de pago, el 1,5%; y, finalmente, las
empresas de telecomunicaciones un 0,9%. Consecuencia de ello ha sido que, a
partir de la aprobación de la Ley de Financiación de RTVE en 2009, las cadenas
privadas se han visto obligadas a aumentar hasta un 20% el precio de las
inserciones publicitarias en sus canales.
Igualmente, como
sucede con las cadenas privadas, ocurre con la financiación procedente de los
Presupuestos Generales de Estado que actualmente, debido a los recortes
llevados a cabo por el nuevo Equipo de Gobierno, los fondos destinados a RTVE
se han reducido en 204 millones de euros, que a corto plazo ya ha conllevado a la
paralización de series de éxito como Cuéntame como pasó o Águila Roja y que a largo plazo podría ocasionar la desaparición, como ya ha pasado con dos canales
de TDT: el canal infantil Clan y Teledeporte.
Sin duda alguna, la
mejor opción, ahora, sería volver al modelo tradicional: sería un inconveniente
para el espectador, pero una enorme ayuda tanto para la propia RTVE como para
la economía social. ¿Estaremos delante, debido a los recortes, de una vuelta al
modelo mixto anterior al actual?.
